Al final de Peter y Wendy, la niña le promete a Peter Pan que no crecerá, que será una niña para siempre.
Unos años más tarde conocemos a otra niña. Ruth Kenthon tiene 13 años, lee a todas horas y vive en Londres. Una noche la despierta la inesperada visita de un niño en busca de su sombra perdida. Ruth, su hermana Kate y Peter emprenden el viaje a Nunca Jamás, el lugar ideal para afrontar el miedo a crecer, al olvido, al amor y a la muerte. ¿Puede la promesa de una niña dictar el destino del País de Nunca Jamás? ¿Es verdad lo que cuenta Peter sobre la isla? ¿Quedan piratas por combatir e indios a quienes salvar? En la traición de Wendy se encuentra la clave de todas estas preguntas, pero como Wendy haya crecido no habrá vuelta atrás.
Unos años más tarde conocemos a otra niña. Ruth Kenthon tiene 13 años, lee a todas horas y vive en Londres. Una noche la despierta la inesperada visita de un niño en busca de su sombra perdida. Ruth, su hermana Kate y Peter emprenden el viaje a Nunca Jamás, el lugar ideal para afrontar el miedo a crecer, al olvido, al amor y a la muerte. ¿Puede la promesa de una niña dictar el destino del País de Nunca Jamás? ¿Es verdad lo que cuenta Peter sobre la isla? ¿Quedan piratas por combatir e indios a quienes salvar? En la traición de Wendy se encuentra la clave de todas estas preguntas, pero como Wendy haya crecido no habrá vuelta atrás.
Una novela oscura que ofrece múltiples preguntas y respuestas, sorpresas, lágrimas y corazones encogidos.
viernes, 26 de marzo de 2010
lunes, 22 de marzo de 2010
Las piezas que a veces componen el cuadro
Cuanto más piensas en algo, más recovecos le encuentras, más perspectivas, más lecturas, más planos... Pensando en La traición de Wendy me he dado cuenta de varios detalles, muchos de ellos incluidos inconscientemente, que constituían consejos que nos dio el escritor Juan Madrid hace un año. Dijo que un buen personaje debe tener un pecado y una meta/misión. Con esas dos características debería funcionar. Bien, el pecado de Ruth es su ingenuidad y la culpa que se desprende de ella. Su meta, su fin es cuidar de su hermana y volver a casa antes de que sus padres sospechen, cuando no dejar de crecer. También nos dijo que en un relato debe existir un conflicto. El conflicto debe estar una vez bien desarrollado el libro. Si bien en La traición de Wendy se precipita, más adelante surgen nuevos conflictos. Ya os hablé de los distintos géneros de los que se compone la novela, pero había pasado por alto un género inclasificable, más bien la característica fundamental. Ruth, a lo largo de su periplo, tendrá que recomponer la historia, los años que transcurrieron desde que Peter acompañó a los hermanos Darling a Londres hasta que la propia niña llega a Nunca Jamás; después, será ella quien escriba la Historia. De este modo, Ruth se topa con diversos personajes y situaciones que la ayudan o dificultan más su meta, tal y como nos aconsejó también Juan Madrid. También sirve cada escalón para sumar una pieza al rompecabezas, para quitar una errónea y corregir con nuevos descubrimientos. El viaje iniciático de Ruth alcanza su culmen, desde mi punto de vista, en el centro de la novela, que es donde debe darse un acontecimiento imprescindible, y hacia el final. Claro que lo de los finales es algo muy personal: años de ver series de televisión me han llevado a la idea (probablemente errónea) de que al final de cada capítulo debe existir un golpe de efecto, un pequeño vuelco del corazón, y ya el final tiene que ser la leche. APOTEÓSICO. No sé hasta qué punto logro los objetivos que me marco, pero desde luego esto es aún más divertido con cada pequeño reto, con cada nimiedad de obstáculo. Eso es todo por hoy y os desvelo: lo siento, queridos, pero en mi novela no aparece el famoso cocodrilo.
viernes, 12 de marzo de 2010
Lo que le pasó a Peter...
martes, 9 de marzo de 2010
De fallas y el proceso de...
Cuando acabas de escribir una novela, la dejas en un armario y la olvidas poco a poco. No olvidas el argumento ni el título ni, por supuesto, el tiempo que te llevó acabarla. Olvidas la excitación que supone cuando estás de lleno en ella, olvidas que era buena, que era mala, que no importa cómo fuera, olvidas a sus personajes y los sentimientos. Cuando pasas mucho tiempo encerrado con alguien acabas desarrollando sentimientos muy intensos, es como el síndrome de Estocolmo, como estar en un reality.
Total, llega un punto en el que te asqueas, llegas a odiar la obra, necesitas despegarte y cuando te dan la oportunidad de publicar, por ejemplo, ya pasado el tiempo, vuelves a leerla varias veces y encuentras erratas e incoherencias, y entonces vuelves a leerla y encuentras más... y este párrafo no te convence, y esta metáfora no es muy acertada, y hay personajes prescindibles o imágenes demasiado forzadas. Podrías seguir con esa dinámica de releer y cambiar, y corregir y modificar, pero entonces recuerdas las sabias palabras de Juan Ramón Jiménez y estás completamente seguro de que la Traición ya ha sufrido bastante como para que sigas destrozándola. No le toques ya más que así es la rosa...
Total, llega un punto en el que te asqueas, llegas a odiar la obra, necesitas despegarte y cuando te dan la oportunidad de publicar, por ejemplo, ya pasado el tiempo, vuelves a leerla varias veces y encuentras erratas e incoherencias, y entonces vuelves a leerla y encuentras más... y este párrafo no te convence, y esta metáfora no es muy acertada, y hay personajes prescindibles o imágenes demasiado forzadas. Podrías seguir con esa dinámica de releer y cambiar, y corregir y modificar, pero entonces recuerdas las sabias palabras de Juan Ramón Jiménez y estás completamente seguro de que la Traición ya ha sufrido bastante como para que sigas destrozándola. No le toques ya más que así es la rosa...
miércoles, 24 de febrero de 2010
Antes de nada
Que todo está inventado ya lo sabíamos. Pero hay dos corrientes: la pesimista dice que si todo está hecho, para qué intentarlo; la optimista dice que todo es una copia, una compilación de cosas que ya existían. Ahí están las deudas del escritor.
Una tarde de verano le prometí a una chica que le contaría la historia de la cara oculta de Peter Pan y Nunca Jamás. Yo estaba enamorado, había que intentarlo y no dejaba de escuchar a Ismael Serrano. El cantante tiene un disco, La traición de Wendy, donde habla de la relación que se establecía entre el niño eterno y la rubia Wendy. Ismael la llevaba más allá de la novela de Barrie y a un plano mucho más interesante que la cinematográfica Hook. Tomé como núcleo el disco y, por ende, sus canciones. Me propuse que cada capítulo de esta novela se titulara como las canciones del álbum en cuestión.
Tuvo que acabar el verano siguiente para que decidiera seguir. Me empollé Peter y Wendy, incluso la continuación oficial, muy recomendable, Peter Pan de Rojo Escarlata. Pero yo quería escribir una historia honesta. Com-puse nueve capítulos con el corazón hecho jirones, pero lo logré.
Como ves, querido lector, no he inventado la pólvora. Eso lo hicieron James e Ismael. Yo sólo prendí la mecha. Desde entonces, soñar se ha vuelto más difícil.
Granada, febrero de 2010
Etiquetas:
des-amor,
editorial,
la traicion de wendy
lunes, 15 de febrero de 2010
Propuesta de sinopsis
Al final de Peter y Wendy, la niña le promete al hijo único de Nunca Jamás que no crecerá, que será una niña para siempre.
Unos años más tarde conocemos a otra niña. Ruth Kenthon tiene 13 años, lee a todas horas y vive en Londres. Una noche la despierta la inesperada visita de un niño en busca de su sombra perdida. Ruth, su hermana Kate y Peter Pan emprenden el viaje a Nunca Jamás, el lugar ideal para afrontar el miedo a crecer, al olvido, al amor y a la muerte. ¿Puede la promesa de una niña dictar el destino del País de Nunca Jamás? ¿Es verdad lo que cuenta Peter sobre la isla? ¿Quedan piratas por combatir e indios a quienes salvar? En la traición de Wendy se encuentra la clave de todas estas preguntas, pero como Wendy haya crecido no habrá vuelta atrás.
Unos años más tarde conocemos a otra niña. Ruth Kenthon tiene 13 años, lee a todas horas y vive en Londres. Una noche la despierta la inesperada visita de un niño en busca de su sombra perdida. Ruth, su hermana Kate y Peter Pan emprenden el viaje a Nunca Jamás, el lugar ideal para afrontar el miedo a crecer, al olvido, al amor y a la muerte. ¿Puede la promesa de una niña dictar el destino del País de Nunca Jamás? ¿Es verdad lo que cuenta Peter sobre la isla? ¿Quedan piratas por combatir e indios a quienes salvar? En la traición de Wendy se encuentra la clave de todas estas preguntas, pero como Wendy haya crecido no habrá vuelta atrás.
martes, 9 de febrero de 2010
Vamos a contar verdades
Una de las mejores películas españolas que he visto es bastante similar en tono a mi novela, El espíritu de la colmena de Víctor Erice. Una auténtica maravilla. Infancia y terror mezclados con la amarga realidad. En una escena preciosa, Ana (Torrent) y su hermana corren por un prado hacia una hacienda desierta mientras suena la canción.
Primero, la poesía. A lo que íbamos: Peter Pan era un hijoputa en el original, aunque como todo el mundo recuerda sólo la edulcorada versión de Disney, han olvidado las implicaciones oscuras que tiene la novela de Barrie. Así pues, voy a dar unas pistas con HECHOS que suceden en Peter y Wendy, cosas que, queramos o no, sucedían en el original, en la cuna de sueños de J.M. Barrie. Qué perturbación, qué oscuridad, esconde el mito del niño que no quería crecer...
1. La sombra de Peter Pan trataba constantemente de alejarse de él. ¿Casualidad? Ni mucho menos, creo que la sombra estaba asqueada de arrastrar a diario con el sucio niño volador.
2. La presencia de Campanilla no era tan importante en un principio. Se trataba de un hada, sí, pero las hadas en el libro no eran más que luces, o así lo era al menos la amiga de Peter, un haz de luz femenina. Campanilla quería a Peter, y nada más llegar a Nunca Jamás Wendy y sus hermanos, la criatura intenta matar a la niña en un acceso de celos.
3. En un principio, decía, las hadas no eran tan importantes. Pero cuando se estrenó la obra de teatro en Londres empezó a haber una ola de muertes infantiles debido a que los niños saltaban por las ventanas y balcones con la esperanza de poder volar, ya que en la primera versión de la historia no hacía falta el polvo de hada, bastaba con la imaginación. Por eso Barrie se vio obligado a intervenir con ese cambio.
4. En Nunca Jamás hay muertes y muertes y más muertes. Aparte del intento de asesinato frustrado contra Wendy, en la novela se da todo un genocidio contra los Pieles Rojas por parte de los piratas. Sí, un problema extrapolado de la realidad americana a esta ficción ¿infantil?
5. También mueren niños, muchos niños. Niños Perdidos. En la descripción de Nunca Jamás se nos cuenta que el número de niños varía en función de muchos factores, de si los matan o si crecen, ya que al incumplir una de las reglas de la isla Peter se tiene que deshacer de ellos; o comienzo o los matan los piratas, ya que Peter los alienta a "ir de aventuras a matar piratas" y maneja con su irresponsable indiferencia los hilos de la guerra entre niños huérfanos y fornidos piratas armados hasta las cejas. Y afirma, el sinvergüenza: "Me olvido de ellos cuando los mato". No hay remordimientos, nada.
6. Peter Pan no quiere a Campanilla. Eso ya lo sabíamos, pero al acabar la novela, cuando han vuelto a Londres y Peter hace una visita a los Darling, Wendy le pregunta que cómo está Campanilla, a lo que él responde que quién era Campanilla. "¡Un hada, Peter! ¡Era el hada que nos salvó la vida!" "Es que hay tantas... ojalá ya no esté". Y es más, el propio narrador afirma que las hadas no viven demasiado. ¿Nos da a entender que Campanilla muere?
7. Garfio no es un patán, un bufón que alivia el terror que provocan los piratas. Garfio es un auténtico capitán pirata hambriento de odio y ávido de muerte. No le importa ensartar niños con la espada uno tras otro. De hecho, en su primera aparición Garfio ensarta a uno de los suyos con el garfio.
8. En un punto de la novela cuando los piratas atrapan a Peter y lo atan a una roca a la espera de que la marea ahogue al niño eterno, Peter no teme a la muerte. Es más, grita henchido de valor: "¡La muerte será una aventura realmente grande!" WTF?
9. Las hadas pueden morir con el mero hecho de que un niño diga: "No creo en las hadas". No es de extrañar que siempre que Campanilla se refería a Peter lo hiciera con el sobrenombre "Tonto" (silly en el original)
10. Por no hablar de la lectura pedófila que pueda tener todo el libro, ya que aunque en la época en que se escribió no era tan extraña la fascinación por los niños, a los autores de clásicos infantiles (Barrie, Carroll...) se les ha encumbrado desde círculos pedófilos como "padres de la causa". Recordemos además que Peter Pan simboliza la virginidad sexual y emocional del ser humano y no querríamos pervertir su mundo. ¿O sí...?
Primero, la poesía. A lo que íbamos: Peter Pan era un hijoputa en el original, aunque como todo el mundo recuerda sólo la edulcorada versión de Disney, han olvidado las implicaciones oscuras que tiene la novela de Barrie. Así pues, voy a dar unas pistas con HECHOS que suceden en Peter y Wendy, cosas que, queramos o no, sucedían en el original, en la cuna de sueños de J.M. Barrie. Qué perturbación, qué oscuridad, esconde el mito del niño que no quería crecer...
1. La sombra de Peter Pan trataba constantemente de alejarse de él. ¿Casualidad? Ni mucho menos, creo que la sombra estaba asqueada de arrastrar a diario con el sucio niño volador.
3. En un principio, decía, las hadas no eran tan importantes. Pero cuando se estrenó la obra de teatro en Londres empezó a haber una ola de muertes infantiles debido a que los niños saltaban por las ventanas y balcones con la esperanza de poder volar, ya que en la primera versión de la historia no hacía falta el polvo de hada, bastaba con la imaginación. Por eso Barrie se vio obligado a intervenir con ese cambio.
4. En Nunca Jamás hay muertes y muertes y más muertes. Aparte del intento de asesinato frustrado contra Wendy, en la novela se da todo un genocidio contra los Pieles Rojas por parte de los piratas. Sí, un problema extrapolado de la realidad americana a esta ficción ¿infantil?
5. También mueren niños, muchos niños. Niños Perdidos. En la descripción de Nunca Jamás se nos cuenta que el número de niños varía en función de muchos factores, de si los matan o si crecen, ya que al incumplir una de las reglas de la isla Peter se tiene que deshacer de ellos; o comienzo o los matan los piratas, ya que Peter los alienta a "ir de aventuras a matar piratas" y maneja con su irresponsable indiferencia los hilos de la guerra entre niños huérfanos y fornidos piratas armados hasta las cejas. Y afirma, el sinvergüenza: "Me olvido de ellos cuando los mato". No hay remordimientos, nada.
6. Peter Pan no quiere a Campanilla. Eso ya lo sabíamos, pero al acabar la novela, cuando han vuelto a Londres y Peter hace una visita a los Darling, Wendy le pregunta que cómo está Campanilla, a lo que él responde que quién era Campanilla. "¡Un hada, Peter! ¡Era el hada que nos salvó la vida!" "Es que hay tantas... ojalá ya no esté". Y es más, el propio narrador afirma que las hadas no viven demasiado. ¿Nos da a entender que Campanilla muere?
7. Garfio no es un patán, un bufón que alivia el terror que provocan los piratas. Garfio es un auténtico capitán pirata hambriento de odio y ávido de muerte. No le importa ensartar niños con la espada uno tras otro. De hecho, en su primera aparición Garfio ensarta a uno de los suyos con el garfio.
8. En un punto de la novela cuando los piratas atrapan a Peter y lo atan a una roca a la espera de que la marea ahogue al niño eterno, Peter no teme a la muerte. Es más, grita henchido de valor: "¡La muerte será una aventura realmente grande!" WTF?
9. Las hadas pueden morir con el mero hecho de que un niño diga: "No creo en las hadas". No es de extrañar que siempre que Campanilla se refería a Peter lo hiciera con el sobrenombre "Tonto" (silly en el original)
10. Por no hablar de la lectura pedófila que pueda tener todo el libro, ya que aunque en la época en que se escribió no era tan extraña la fascinación por los niños, a los autores de clásicos infantiles (Barrie, Carroll...) se les ha encumbrado desde círculos pedófilos como "padres de la causa". Recordemos además que Peter Pan simboliza la virginidad sexual y emocional del ser humano y no querríamos pervertir su mundo. ¿O sí...?
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